30.6.08

A ti, que eres tan imbécil

Dedicado a los centenares de imbéciles con los que tuve que lidiar ayer.


A ti, imbécil, que me adelantas por la derecha porque tu cerebro subdesarrollado te impide entender que el hueco que hay entre mi coche y el que llevo delante es la distancia de seguridad que tú no respetas porque no sabes ni qué es.
A ti, imbécil, que crees que la mejor manera de no tener que frenar es obligarme a mí a hacerlo.
A ti, imbécil, que crees que invadir mi carril mientras bajas el puerto de montaña te convierte en un as de la conducción cuando lo único que demuestra es que eres un pésimo conductor del que se reiría hasta Fisichella.
A ti, imbécil, que crees que has hecho bien una rotonda cruzando sus tres carriles sin mirar a nadie, porque es la trazada más corta hacia tu salida.
A ti, imbécil, que crees que comer pipas en el agua es una inteligente decisión.
A ti, imbécil, que crees que porque España ha ganado la Eurocopa te da derecho a comportarte abiertamente como el salvaje que eres.
A ti, imbécil, que piensas que el mejor plan para la celebración es acercarte con tu coche a ver si puedes aparcarlo en plena plaza de la Redonda: ¿No se te ha ocurrido pensar que miles de personas han tenido tu misma idea?
A ti, imbécil, que crees que porque a ti se te ponen los pelos como escarpias al oír el himno de España a mí me tiene que ocurrir lo mismo o no soy español.
A todos vosotros, imbéciles, os dedico mi domingo, que pese a vosotros, fue un gran día, y no especialmente por la victoria española.

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