3.11.09

La sabiduría de Scorsese


Siempre pensamos que alguien que se dedica a alguna disciplina artística y lo hace muy bien, también ha de ser un gran receptor de la misma. El buen director de cine, por tanto, ha de tener muy buen gusto a la hora de elegir sus películas preferidas. Y si ese director además nos gusta, nos horrorizamos al ver que no compartimos sus intereses en absoluto.
Pero lo de Scorsese y el cine de terror es realmente desagradable, aunque no por ello menos esperado. Un artesano impostado como él, que aún vive de éxitos del pasado mezclados con algún brillo ocasional, no podía, por supuesto, dejarse llevar por la víscera o por algún planteamiento original. Así, en su ranking de pelis de miedo se deja llevar por los clásicos -¿por qué a todo el mundo le gusta 'El exorcista'?- y por películas antiguas, irrelevantes como canon y como instrumentos de noches en vela y estómagos revueltos. Ya, el terror es mucho más que eso. Y mucho menos. Y Scorsese debería darse una vuelta por Sitges y dejar de comprar todo cine que esté hecho en blanco y negro. El hombre se nos muestra en este ranking más anciano que nunca, y con el poderoso síndrome del genio y el político: vivir en una cueva, no conocer el blockbuster de turno y dejarse adular por toda la gente que necesita que su director preferido sea alguien tan venerable como este abuelo.
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