31.10.09

Cuidado padres, es Halloween



Nunca me ha gustado demasiado que en España se ponga de moda Halloween. Aquí el importar festejos no se nos da demasiado bien, y acabamos celebrándolo de la peor manera posible, con un cierto regusto a OT, a verbena de pueblo y a fiesta de lo políticamente correcto. Una pandilla de miles de paletos vestidos con los disfraces más cutres que puedan imaginarse no es Halloween, es una excusa para montar saraos en bares donde se escucha a Bisbal.
Sin embargo, el concepto de la fiesta es profundamente atractivo. Por eso, y aunque hacía tiempo que no me reía de los católicos de pro, un artículo en la web de la COPE sobre esta fiesta, además de producirme retortijones varios, se ha merecido formar parte de la galería de los horrores de Unidimensional/Carne Digital.
En una primera lectura, parece que hablamos de la lucha del impulso de muerte contra la manipulación burda de una institución malvada. Sería romántico comenzar a echar pestes de estos indeseables y su intento por neutralizar las oscuras pulsiones humanas. Mejor ser pagano que borrego. Sin embargo, en este país nuestro el duelo es entre la fiesta de disfraces y el bar paleto o la floristería, la iglesia y el cementerio.
Lo más gracioso es que realmente los prelados parecen creer que la inocencia del niño está en peligro en este desfile de calabazas con caras sonrientes. El miedo, sin duda, está en creer que con esta chorrada al estilo san Valentín, los creyentes van a dejar de tenerle miedo al infierno y disfrutar de la vida a través de la aceptación de la muerte como un hecho natural e inevitable. Terror a perder el negocio, claro. Pero que no pierdan cuidado: el borracho disfrazado de Jason del sábado será el dócil novio de la boda del domingo.
Así, donde mejor se disfruta Halloween es en Internet, y viendo películas de terror -malas y buenas- con los amigos. Que no puede haber nada más patético que disfrazarse de monstruo para oír una balada de Maná con una copa de garrafón en la mano.
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