5.2.07

La FNAC y Murcia

Hace años que soy un comprador FNAC; cada vez que pasaba por Madrid o Barcelona no dejaba de visitar alguna de sus tiendas y llevarme alguna cosilla. Por eso, desde que está en Murcia mis bolsillos se han visto bastante perjudicados, pero mis estanterías están llenas de novedades interesantes. Sin embargo, pasa el tiempo y podemos observar que la tienda no recibe demasiadas visitas, y las colas y agobios de sus empleados me hacen pensar que ha habido algún que otro ajuste de plantilla. Yo me temía desde el comienzo de la aventura FNAC en nuestra ciudad que la cosa no iba a ir demasiado bien. ¿Qué está pasando? Desde mi humilde opinión, estamos ante un problema de información. Es cierto que la empresa puede tener un prestigio internacional, que es el hogar de cualquiera que tenga gustos más exquisitos que Bisbales y cosas semejantes, que sus empleados saben con qué mercancía trabajan, miman al cliente (cuando éste les deja) y no agobian como en otras tiendas que funcionan con comisiones. Pero también es cierto que Murcia es un desierto cultural: se consume poca cultura y de mala calidad. Pero eso no debería ser un problema en FNAC: no sólo vende cosas selectas, sino que también cuenta con las últimas novedades. El problema es que el que alimenta su espíritu con Chenoas y Alejandros varios en nuestra ciudad no ha oído jamás hablar de la FNAC. Ya me he encontrado, en distintas conversaciones, con gente que no tenía ni puñetera idea de lo que se vendía en esa tienda, otros cuantos que pensaban que vendía electrodomésticos y un par que era una librería. La empresa parece haberse dormido en los laureles del prestigio y ha olvidado machacar a los murcianos para que se enteren de lo que no se quieren enterar: que hay vida más allá de El Corte Inglés. Porque si no, diganme ustedes, que prefieren: ¿un dependiente que conoce el producto que te está vendiendo o una señora mayor con maquillaje de más que no tiene ni idea de lo que le estás pidiendo, y que se lanza sobre tí ávida de comisiones? ¿Unas ofertas muy interesantes o unos precios abusivos dificilmente superables? ¿Un ambiente cultural con proyección de películas visitas de artistas, conferencias, etc., o un lugar atestado de gente que va a comprar como un rebaño? Está claro que la FNAC, como toda empresa, tiene sus fallos -en este caso, claramente, su emplazamiento-, pero si, como parece evidente, no funciona demasiado bien, es porque aún hay muchos, muchísimos murcianos que no saben qué vende esa tienda y cómo lo vende.
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