1.2.07

El cine español

Ayer pasé unos minutos viendo el pseudodebate acerca de las subvenciones para el cine español en Enfoque, el programa de la dos. Fueron unos minutos porque no pude soportar más tiempo las imbecilidades de nuestra ministra Carmen Calvo, la pedantería de Trueba y el lenguaje burócrata del otro invitado que representaba a no se quién. Un Iván Reguera enfurruñado, el único que estaba dispuesto a llamar las cosas por su nombre, pero que ni estuvo acertado ni le dejaron estarlo.
La ministra lleva al extremo el estilo de hacer política postmoderno: en sus largas parrafadas no se encontraba un ápice de cordura, independientemente de la opinión que cada uno tenga sobre el tema. Blablabla blablabla blablabla y con la boca llena de cultura. En el poco tiempo que lo soporté dijo esa palabra al menos quince veces. Trueba iba de sobrado, de leyenda viva, cuando no ha hecho una sola película decente en su vida; nota especial se merece su intento de neutralizar a Iván Reguera atacándole personalmente, cosa que no consiguió ya que quedó claro que en su limbo artístico es incapaz de saber lo que es un blog y de distinguir un diario online de otro, y dejó bien claro que conoce bien los entresijos de la política repugnante de este país: cuando eres incapaz de rebatir un argumento, dedícate a atacar al que tienes delante. Supongo que poco faltaría para que acusase a Reguera de facha.
Lo más difícil es admitir que ninguno de los participantes estuvo a la altura, al menos el rato que lo estuve viendo. Las conclusiones que saco son las siguientes:
-El problema que le ven algunos a eso de las subvenciones es que sirven para promocionar películas que son una porquería. Pero entrar en el debate acerca de qué es cultura y qué no supone el establecimiento de un comisariado político-cultural que estropearía aún más las cosas. En esto de las subvenciones sería horroroso que alguien tuviese la potestad de elegir qué va a ser juzgado por la historia en lo que a cine se refiere y qué no.
-Puede que el cine español sea tan malo porque está subvencionado. No lo sé. En cualquier caso, creo que tendrían que pasar muchos años sin subvenciones para que este país pudiese generar un nuevo Almodóvar -que no me parece para nada genial pero sí aceptable- o un Medem (el de antes). El caso es que lo más complicado es aceptar que casi todo el cine que se hace en nuestro país está marcado por el compadreo, el amiguismo, el politiqueo y el mendigar por los despachos; no nos engañemos: el cine como obra de arte nunca va a ser rentable, pero películas como El truco final o Hijos de los hombres son rentables además de obras maestras y actualmente en nuestro país es imposible hacer cine así.
-El cine español es aburrido, ¿por qué? porque trata de darnos lo que no queremos en todos los aspectos. Las películas comerciales son penosas, el humor es grueso, cuando se intenta hacer una película serie se cae en la teatralidad, en el esperpento, en la falta de ritmo... ¿No estáis cansados de que cada vez que se promociona una película española sea "especial" por algo? Muy sangrienta, muy soez, muy marxista, muy... lo que sea. La pátina de excepción que se le pretende a nuestro cine no hace sino alejar a los espectadores de los cines y crear escuelas de pedantes y brutos. Que las pelis de Esteso eran una mierda, pero eran lo que eran, y estaba bien claro. Pero yo he oído hablar de Torrente como si fuese el no va más de lo políticamente incorrecto y una crítica social, cuando hasta el gracioso de la clase de primero de la ESO puede ser más soez y divertido... y de Alatriste como la cumbre del cine de aventuras, cuando ni tan siquiera posee una línea argumental coherente... Y todo esto por no hablar de las películas de arte y ensayo que son aburridas, políticamente infectas y donde no hay una sola frase que pudiese haber salido de un ser humano real.
La mejor solución: que crear productos culturales tenga ventajas de todo tipo en créditos, desgravación fiscal, etc. Así se ayudará a crear un producto, pero aquellos individuos que fracasen desaparecerán para siempre de las pantallas de este país, que hace tiempo queda en ridículo por dónde pasea su cine.
PD: Antes de que os echéis sobre mí como hienas ansiosas, he de decir que sí, que hay algunas películas españolas que me parecen muy interesantes, maravillosas, pero que son claras excepciones no ya porque sean buenas, sino porque viven en un mundo distinto, el del creador, el artista, no el del pedante endogámico que todavía cree que la gente no ve sus películas porque son demasiado buenas para la masa mientras, por ejemplo, Magnolia, una película difícil y que dura más de dos horas estuvo muchas, muchas semanas proyectándose en nuestro cines.
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