5.10.06

Querido mitómano

Ante las críticas recibidas por mis insultos a los Beatles y a un debilitado Bob Dylan quejica y llorón, hoy dedicaré mi escaso tiempo al mitómano.
Existen dos tipos de mitómanos: los sexuales y los intelectuales. Dentro de esas dos categorías hay infinidad de subgrupos, que no entraré a detallar.
El grupo de los m. sexuales tiene unas señales de identidad claras: cierta propensión a la histeria, en el caso de los hombres erección fácil, y desinterés total acerca del valor cultural o intelectual de sus adorados seres. Estos mitómanos sólo existen en los ámbitos del cine y la televisión, incluyéndose en esta última a triunfitos y abortos por el estilo. Al primer acorde de sus ídolos, ante la primera aparición de un asomo de escote, de músculo o de gorgorito, entran en profundo trance animal y ya no actúan como seres humanos. La capacidad de valorar criticamente las actuaciones, declaraciones o aspecto físico de sus ídolos es practicamente nula.
Sin embargo, el grupo más interesante es el de los mitómanos intelectuales, entre otras cosas porque son incapaces de reconocer que lo son. Estos tienen un campo más amplio de estudio: literatura, música, cine, comics... y dedican sus desvelos a autores, no a intérpretes, como suele suceder en el primer caso. La mayoría son gafapastas retraidos, capaces de triunfar socialmente sólo en círculos gafapastas: hacen exégesis interminables incluso de la película o canción más simples y son incapaces de disfrutar de algo simplemente porque mola y, si lo hacen, dan razones como "lo cutre mola", "hay que relajarse de vez en cuando", etc. Muchos de ellos conocen a su ídolo por la wikipedia o el allmusic, se han aprendido sus discos y buscan la conexión intelectual con los mismos. También tienen muy pero que muy pensadas las razones por las que su héroe es mucho mejor que los héroes de otros.
El peor enemigo del mitómano es el que no argumenta. Por ejemplo, si yo en mi primer post digo que los Beatles son una mierda pero no digo por qué, el mitómano se pone nervioso. Él, que ha estado preparándose toda su vida para explicar porque son mejores que la Velvet o los Rolling se encuentra con alguien que simplemente piensa que son una mierda, que le aburren, le parecen cursis redomados y origen habitual de la mejor y la peor mierda pop de este planeta (aunque en España la mierda suele generarse via Morrisey). Ante tales argumentos el mitómano se pone nervioso porque no puede hablar de tal o cual canción: al otro le importa bien poco. No puede desplegar sus pestíferos conocimientos wikipédicos y se frustra. No se engañen, yo me enfado bastante cuando mi novia dice que Lambchop son una mierda. Pero les aseguro que, aunque quizás viajase cientos de kilómetros para verlos, tendría alguna razón añadida para hacerlo, y no iba a dejar de hacer otras cosas para hacerlo. Y sólo sé el nombre de su cantante, no controlo las múltiples formaciones que lo han compuesto y me importa bien poco la coartada intelectual del grupo. Aunque pueda estar hablando horas sobre sus canciones... les recomiendo, por cierto, su último disco, Damaged.
En definitiva, que cuando me meta con un grupo para ponerlo a parir no se pongan ustedes nerviosos como el de ahí abajo (comentario al post sobre dylan), argumenten, den datos y sean mitómanos cordiales.
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