11.9.06

Alatriste

Dos entradas, dos, y las dos para poner a parir. Pero es que aunque he visto cosas interesantes este verano en nuestras pantallas, no creo que pueda dormir ni escribir tranquilo hasta que no haya vertido sobre el papel digital el asco que me produjo el ver Alatriste. Un señor sindrogámico y yo fuimos en los últimos estertores del verano a ver tal infamia. Mi crítica coincide en gran parte con la suya, así que trataré de no ser demasiado repetitivo. Sólo diré que el cine español parece no tener solución ni a golpe de subvención ni sin ella, y que lo mínimo que se le podría pedir a una película tan promocionada y pseudolaureada por críticos vendidos es que tuviese un argumento; no un argumento decente: me hubiese bastado con un argumento. El señor Mortensen (que aunque no lo haga muy bien tiene tanto porte que hasta con su acento arrastrado -Exccellllenssssia- me mola) se dedica a pasear su atractiva figura durante toda la película bamboleado por circunstancias desconocidas, por conspiraciones que surgen no se sabe muy bien cómo ni por qué, siendo molestado incansablemente por un señor vestido de negro que a veces lleva parche en el ojo y a veces no y que se dedica a aparecer como un matón de colegio para decir "te espero a la salida" una vez tras otra, hasta que le toca, porque sí, ponerse a ello.
¿Quién es el jefe de los malos? ¿Quién es la mente en la sombra? ¿Por qué hacen lo que hacen? No sé si aquellos que hayan leido los libros de Pérez Reverte lo tendrán más claro. Yo desde luego ya sufrí bastante leyendo el club Dumas, y no me apetece flagelarme a mí mismo leyendo a ese pedante de nuevo para comprender una película así.
Los dos peores momentos de la película: la lucha con el señor de negro en el barco, en la cual no se ven las espadas y por tanto no sabemos por qué los protagonistas del duelo ponen los caretos que ponen en cada momento, y sobre todo la batalla final, con insoportable música procesional, ausencia total de espectacularidad -no sustituida por verosimilitud- y primeros planos de Mortensen que consiguen que empiece a desear que un señor, tan atractivo en la pantalla a priori, desaparezca rapidamente de mi mente.
Pero lo mejor de todo es el artículo del pedante cartagenero diciendo que la película es cojonuda. Yo, sinceramente, creo que ese señor no ha visto tantas películas de aventuras como dice haber visto, o no las ha entendido, porque la película que vi a continuación en el programa doble de cine de verano (El próximo oriente) tenía más que ver con el género de aventuras que esta bazofia con malos actores, mal guión, mala iluminación y pésimo ritmo cinematográfico.
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